Powered By Blogger

Tuesday, February 07, 2006

Three

Todavía no me hacía a la idea de estar de vuelta, todo me parecía como ajeno, como no ser yo quien estaba aquí, me sorprendí que un par de veces tartamudeando mi nombre, ¿qué será lo que me pasa?, ahora ni siquiera de mi nombre me acuerdo.

Me invitaron a la fiesta de Patty, todo el departamento de Estudios Latinoamericanos estaba ahí incluyendo a Isaac y Norah, yo fui con Emilio quien iba decidido a embriagarse hasta la inconsciencia ante los desplantes de su novio. Yo fui con esta actitud de estar y no.

Hablaba con el judío auto-designado avergonzado de sus raíces tercermundistas, Patty y Camelia trataban de mantener a todo el mundo entretenido con la gracia de sus movimientos. Norah e Isaac eran la pareja del momento, había sido una sorpresa su noviazgo, provocando eterna envidia entre la población femenina.

Bailábamos una combinación de salsa merengue reggaeton con rock mexicano de los noventas, sin dejar atrás a Chente y la Banda el Recodo. Grité lo más que pude, como sólo los mexicanos podemos, ante la nostalgia de ver lejos la patria (Eran mis gritos de desesperación, de confusión, de nostalgia, aun no lo sé). Emilio tomaba y tomaba… coqueteando con quien se le pusiera enfrente, hombre, mujer, animal o cosa….

Me abrazaba y me besaba en las mejillas con el pretexto de ser muy mi amigo, bailábamos juntos, yo era la que lo llevaba a él, le dije: - En esta relación yo soy el macho. A él se le encendieron los ojos y se río, haciendo clara su aprobación.

Norah me tomó del brazo y me arrastró al baño…no puse resistencia porque en los ojos le vi desesperación. - ¿A ti te gusta Emilio? Guuaauuu ¿qué clase de pregunta? -¿Nos conocemos? (tenía ganas de preguntarle primero). Contesté con un: -Perdona no entiendo tu pregunta.

Ella se río…tratando de aparentar que era una broma. Había competencia en su tono, Emilio y yo somos amigos, últimamente Emilio y Norah pasaban mucho tiempo juntos por las clases que tomaban y creo que ella estaba un poco celosa de mi y mi amistad con él.

Nos mirábamos en el espejo y ella decidió orinar, yo me pintaba los labios. Jaló la cadena y como si nada se limpió …lavó sus manos…y me pidió prestado mi lápiz labial. Emilio hablaba con Isaac, hasta que el pequeño cuerpo de Norah escaló por el pecho de su novio terminando abruptamente con la conversación.

Emilio me llevó a la cocina, me sentó en la barra y ahí sin más me dijo: Estoy enamorado de ti. Yo le cerré la boca provocativamente con mi dedo…Espero que nadie haya oido esto. Cerró los ojos y me abrazó. Norah nos vio desde una esquina y como loca corrió hacia nosotros entre el estruendo de la música, - No me dejen afuera que yo también quiero… en mis tonterías dije: ven podemos hacer un threesome. Pude ver como la idea se le clavó en la cabeza.

Al rato se despidieron Isaac y ella, yo hablaba con Patty sobre política en Latinoamérica mientras Emilio tomaba una siesta en el sillón de la salita. Sonó mi teléfono eran las 2 de la mañana, era Norah…-Sí. Contesté. Oí un Hooolllaaaa con tono raro…le costaba poner las palabras juntas, mira que te llamamos por que Isaac y yo estamos pensando sobre ese threesome que mencionaste.

Así nada más…siempre pensé que estas cosas tenían un protocolo distinto. Pensando que era solo una broma seguí la conversación…claro cuando quieran…Ella seria me dijo: ¿por qué no ahora? - ¿Ahora? -¿Hablas en serio? –Sí –Norah es que no me he depilado (¿Qué clase de pretexto es ese?) - Pasamos por ti si quieres –Norah óyeme que no me he depilado y si me da pena – No importa aquí te podemos ayudar a eso (se le salió una risita haciendo evidente que Isaac estaba oyendo) Colgaron. No sé como, pero supe inmediatamente que vendrían por mí, así es que espere en el portón hasta que las luces de su auto se asomaron por la esquina.

Wednesday, January 18, 2006

I don’t get offended by the jokes about stupid blondes … wait a minute I am not blonde…I am not stupid either.

Elizabeth Taylor

Antes que nadie muy preparadita llegó a la oficina Barbara, a quien le gustaba que le dijeran Barbie, cabellera rubia, largas piernas, impecable.

Llegamos 15 minutos después de las nueve mi jefa y yo, habíamos ido a desayunar con Billie, super rico, Billie siempre nos trata con tanto amor. Cuando vimos a Barbie esperando en la puerta, mi jefa me dijo todavía dentro del auto, “Clarito le dije que a las 9:30 AM” en mis adentros pensé: - Oh no…otra muñequita que quiere quedar bien.

Todavía dentro del carro me dirigí a Paix mi jefa:

- Heyy Paix, ¿Qué Barbie no sabe cómo somos?

- Aparentemente no.

Bajamos del auto… Paix saludó

- Hey Barbara

- Barbie… por favor

- Ok Barbie

Yo saludé con un hola en español y Barbie contestó en español. Paix me miró como diciendo te pasas de lanza, y sí, pero ni modo ya lo había hecho. Ella hablaba español, pues que lo hable.

Entramos a la oficina, a Barbie no se le quito la sonrisa de la cara, dejó su bolso y su chaqueta en un rinconcito de un sillón, cabe mencionar que ambos artículos de color blanco, la chaqueta de lana. No había un solo espacio que no estuviera ocupado por las cosas de Paix, digamos que no se le da mucho la organización, lo bueno es que Paix tiene una memoria fotográfica, una inteligencia y un corazón superior, esto compensaba de más la falta de orden.

Paix y yo entramos a su oficina privada, cabe mencionar que no tiene puerta, todavía no entiendo que hicimos que Barbie se quedo afuera esperándonos en la oficina grande. Paix tuvo que llamarla para que entrara, era un venadito frágil, había que guiarla.

Le dio un directorio de ONG’s que trabajan a favor de los derechos civiles, lo que quería Paix es que Barbie llamara por teléfono a cada una de las organizaciones para actualizarlos en nuestra base de datos, fácil…fácil, Barbie hoy empezaba su servicio social con nosotros.

Desde la mañana Paix me había dicho que no se sentía muy bien, que le ardía al orinar…cabe mencionar que tiene un nuevo novio, un profesor de la facultad de comunicación, esta Paix, como le gusta convertir gente, sinceramente que hueva, a mi denme los que ya están salvados, ya le dije que tiene complejo de Morfeo, ofreciéndole a la gente la píldora azul cuando en realidad quieren vivir en el matriz por siempre.

Bromeando le dije que ese ardor era su castigo por tener tanto sexo clandestino y me pateó bajo la mesa.

Barbie se acomodaba el pelo de un lado a otro entre llamada y llamada…yo discutía con Paix nuestra propuesta de fondos entre taza y taza de café. Le dije: Paix, no deberías tomar tanto café, especialmente si te arde al orinar, por que no vas mejor al médico y yo termino esto.

- No …no es nada …ya me ha pasado

- Pero no te ves bien

- Me ha pasado ya un par de veces, una vez cuando andaba en Austria y otra en el congreso en Sudáfrica ¿te acuerdas?

- No

Barbie mientras hacía sus llamadas, de repente oímos un español cortado, goteaba cada palabra como atole en coladera.

Paix y yo nos miramos, ella me dijo que sabía hablar español, que había vivido en México en San Miguel de Allende…preferí no hacer comentarios y mejor fui a ayudar a la Barbie, terminé la conversación con un: “Qué tenga buen día”

Barbie estaba sorprendida, y se empezó a justificar, “la persona hablaba muy rápido, con un acento que no entendí” le dije no te preocupes Barbie está bien.

Regresé a la oficina “privada”, Paix me recibió con un: “la gente puede aprender…además ella esta interesada en la gente, quiere saber más” Una atmósfera medio pesada se sentía después del incidente y todo por la filosofía de Paix, quien dice: que sí es posible encontrar flores en la basura…

Paix sinceramente no se veía bien, le rogué que fuéramos al médico y me dijo que lo que tenía era hambre, abrimos unas latas de sopa, le ofrecimos a Barbie quien nos pregunto que si teníamos una low carb, y nosotros tristes le contestamos, no desafortunadamente no.

Calentamos la mentada sopa en el microondas, comíamos sobre unos manteles hechos de unos posters que habíamos traído de alguna conferencia. Mientras Barbie continuaba alardeando sobre sus habilidades poliglotales, nos contó que había vivido en Haiti y que hablaba Creole, que había visitado Africa, pero que su Zuahili no era tan bueno…como su español! Paix ya no escuchaba se veía mal, cerró los ojos y perdió el conocimiento, de sus manos cayó la sopa, el tazón rebotó en sus piernas y fue a aterrizar sobre la chaqueta y el bolso de Barbie.

Yo grité:

- ¡Paix!

Barbie gritó:

- Mi chaqueta.


Sunday, January 15, 2006

¿Quieres algo de tomar? El hombre gritó desde adentro. Los que lo presenciamos intercambiamos miradas incluyendo la cajera.

La persona que lo esperaba dentro de una camioneta, contestó algo apenas inteligible

No sé que era, su atuendo, sus modos, su voz, no sé pero todos los veíamos, incluyendo el ciclista quien había entrado a la pequeña tienda para comprarse un café, aun vestía sus licras, lo que me hizo pensar si el tamaño de su trasero había sido embellecido con el relleno de hule espuma que por lo regular tienen estas prendas. Entretenida estaba entre el hombre que gritaba y el ciclista, hacía fila para pagar mi gasolina.

El hombre se movía de una lado a otro cargando 2 botellas de dos litros de coca cola, trataba de encontrar algo, movía las manos, la cabeza, los hombros, era difícil seguirlo. Lo que hicimos los demás fue tratar de ignorarlo, pero tenía la atención de todos.

- ¿Dónde tiene las pastillas de cafeína?

- Están aquí. Dijo la cajera señalando una pequeña vitrina con la puerta en la parte posterior, sólo ella podía alcanzar su contenido.

- ¿Por qué las tiene bajo llave?

- Porque la gente que abusa de ellas

- ¿Ahhh sí…?

Pidió que le vendieran 4 paquetes de la marca amarilla y otros cuatro paquetes de la marca azul, cada uno de los paquetes contiene 4 pastillas, dos pastillas son suficiente para mantener sin sueño a un hombre adulto por espacio de 24 horas.

- Señor sólo le puedo vender 1 paquete

- ¿Por qué?

- Es ilegal vender más

- ¿Ahhhh sí…?

Sin dejar de moverse, le gritó algo a su compañero, quien se veía claramente impaciente.

La persona contestó de tal manera que nadie supimos que dijo aunque su frustración era evidente.

El hombre exhalaba fuerte, se tocaba la nariz, aclaraba su garganta, contaba su dinero una y otra vez, movía la cabeza para tronarse el cuello, volteaba impaciente a mirar a su amigo quien lo esperaba. Todo esto en fracciones de segundo. Sus ojos eran azules, bellos ojos y su cabello rubio. Vestía unos pantalones deportivos y sobre ellos un par de shorts de mezclilla, una sudadera roída por el tiempo. El ciclista me clavó la mirada para compartir conmigo su sorpresa

El hombre del auto dejó el carro encendido…vino a encontrar a su amigo, le señaló a la cajera que era lo que quería sin abrir la boca, un paquete de pastillas de la marca azul, pagó.

El hombre de las coca colas pagó también. Antes de retirarse preguntó.

- ¿Dónde esta la siguiente gasolinera, señorita?

- Dos millas abajo

- ¿Sabe usted si ahí venden esta marca de pastillas?

- No lo sé señor.

- Mil gracias muy amable, tosió.

Se subió a la camioneta donde su amigo lo esperaba, una camioneta con cubetas de pintura, una escalera mal puesta y un letrero que decía. Joe´s painting Co. Apopka, Florida.

De inmediato se sintió la ligereza en el aire, el ciclista pagó su café, salió del lugar, se encaramó en su bicicleta parando el trasero, definitivamente debía de tratarse de hule espuma, manejando con una mano, sosteniendo con la otra el vaso de café.

Era mi turno…- Hola, dije. –Diez dólares en la bomba número 4

- Gracias que tenga buen día, me dijo la cajera con una sonrisa en la cara.



Amiga

¿Cuántas veces puedes decir esa palabra y que se te llene la piel de estrellas?

¿Cuántas veces puedes decir esa palabra y que el aire que respiras se vuelva aroma de violetas?

Amiga

Te disuelves y naces en los ríos que te recorren

Estás en cada una de las aves, en cada fruta, en cada flor

Estás en música y los colores que hacen vibrar tu corazón

Amiga

Lo que veo, lo que siento, lo que creo

Todo se transforma, se construye y se inventa

Con tu sola presencia

Amiga

Y aun no se han inventado las frases

Para decirte lo que eres en mi universo

Para decirte que he aprendido a vivir en tus sueños

Para decirte que eres mi amiga…

Wednesday, January 11, 2006

- “Es que como te explico… no es normal” eso fue lo que me dijo

- ¿Pero que tiene de raro si todo el mundo lo hace?

- Eso no es excusa, yo no soy todo el mundo

Por más que traté de convencerla de la inocencia de lo que le proponía, no lo logré, habría que luchar con tantos y tantos años de culpa heredada.

Sin más …me puse los calcetines, recogí las hojas de maíz que quedaron tiradas en el suelo, el lápiz labial, conté los palillos de dientes eran 39 el número perfecto. De puntitas...sin hacer ruido me retiré.

Saturday, January 07, 2006

Venus y el tango

Venus no quería ir, para Navidad fuimos con mis amigos y dentro de esta democracia pues lo natural era que nos quedáramos con sus amigos, tuve que prometerle que haría lo que él quisiera para que pudiéramos salir de la fiesta de los científicos, e ir con los tangueros.

Sólo lentejuelas mi vestido, zapatos de alto tacón y expectativa. Llegamos después de medianoche ya cuando todos habían brindado, pero el baile seguía. Al ver la pista de baile respiré profundo como si no hubiese tenido aire por todo este tiempo, Pesh y yo nos miramos de una esquina a otra, nos podíamos oler.

A gritos saludaba a las divas, abrazos, besos volados y Pesh. Venus y yo dejamos por un instante el salón para dirigimos al bar, teníamos que conservar el mismo tono, vino tinto, mis tacones, mi mantilla ya descansaba en un sillón, mi espalda descubierta expuesta a las miradas.

Carl me tomó de la mano para llevarme a bailar, con el primer acorde todo de repente tuvo sentido, todo estaba en su lugar, si pudiese pensar en la felicidad, ese instante estaba muy cerca de serlo.

La desventura de las letras se transformaba en mi esperanza, con hambre, con deseo esperaba este instante en el que el tiempo de detiene, en el que finalmente no tengo prisa, en el que no importa nada más que estar ahí presente, momento en el que la pista, la música, mi compañero yo misma cobramos sentido, tenemos una razón.

Podía sentir las miradas de Pesh en mi espalda, insistente, demandante y sin embargo ambos sabíamos que era parte de crear deseo, simplemente era muy pronto, habría que esperar. La expectativa era igual de deliciosa que el estar juntos, disfrutábamos ambas, las provocábamos, insistíamos.

Pesh bailaba con Monique, de vez en cuando abríamos los ojos para buscarnos en la pista, nos encontrábamos, nos mirábamos, a veces volvíamos simplemente a cerrar los ojos tranquilos de sabernos ahí todavía, algunas otras se nos dibujaba una sonrisa.

David tomó el lugar de Carl, mi pecho latente, no había espacio entre él y yo, bailábamos sólo por el placer de hacerlo, con los ojos cerrados, éramos únicamente abrazo. Venus desde la barra me miraba, fumando insistente, conforme de verme bailar, hablaba de bienes raíces con el libanés quien también prefería sólo observar.

Abrí los ojos buscando a Pesh, quien se ponía la chaqueta lo ví caminar despacio hacia la puerta, sentí que se me arrancaba, abandonaba el deseo y a mí. Perdí la concentración y comencé a cometer errores ante las miradas sorprendidas de las demás parejas. Venus vio toda la escena desde la barrera, el libanés insistía en hablar de sus inversiones. Por más que traté de reponerme no pude, me disculpe con mi pareja y corrí al baño, convencida de haber sido ignorada.

Cerré la puerta detrás de mí, mi pecho subía y bajaba con mi respiración, quise gritar maldiciendo, pero mi posición de dama no me lo permitía, no en una casa ajena. Me miré al espejo buscando en mis ojos las respuestas que mi cuerpo necesitaba, me senté, repetía una y mil veces su nombre.

Al salir del baño alcancé a ver la silueta de Pesh en la puerta, una nueva esperanza me envolvió, dirigí mis pasos hacia él, ¿Por qué me has hecho esperar tanto?, me dijo, completamente descubierta, desnuda en mis intensiones, me tomó firme, me disolví en su abrazo, la música sonaba en el fondo, ambos cerramos los ojos, “soy feliz, soy feliz” no podía dejar de pensar, bailábamos entregándonos con cada acorde, su respiración en mi oído, mi mejilla en su mejilla, mi pecho abierto de par en par recibiendo los embates de sus latidos.

Satisfechos llegamos al final de la canción, me besó en los labios, ambos sabíamos que se tenía que ir. Lo seguí con la mirada hasta que ya no lo pude ver. Regresé al salón, Venus seguía su conversación con el libanés. No quise bailar con nadie más.

Monday, January 02, 2006

vIvIr

Simplemente no puedo vivir así, no puedo…por más que lo he intentado, nada más no lo consigo, no me viene el vivir a medias…de visita en el mundo práctico, productivo, deductivo.

Para vivir, necesito tenerte entero, completo, que me mires a los ojos con cada una de tus células, que en la mirada se te vaya la vida, que no tengas ni un solo espacio, ninguna otra opción, que seas incapaz de hacer nada más que mirarme.

Así es como te quiero, que no pueda concebir la vida si no te tengo, que me duelan las ideas en las que no estás, que se me vaya el aire de solo pensarlo, que me sienta asfixiar, que me sienta partir, que me sienta…

Para mí no hay vida, no hay posibilidad si me siento adormilada, distraída, ausente, no tiene sentido mi respirar, mi latir, no tiene razón de ser. Para vivir necesito estar presente, saberte en mis adentros, pensarte en todas y cada una de mis moléculas. Así es como te quiero, que no me pueda pensar sin aire, sin sangre, sin tí.

Friday, December 30, 2005





Necesitarte
Extraño impulso
Que deja sin aliento
A los murmullos cercanos

Eres el pasado, el presente
Entrelazados de manos
Combatientes en el intento
De ser lo que hemos dejado

Con la fuerza del mar
Y cordura tácita
Lánzame ahora
Palabras que me abran el pecho

Que derrumben tus montañas
Para que te refugies
Conmigo aquí
En la quietud de mi deseo

Del baúl
Para Karim

Friday, December 23, 2005

Relicario




Creo en el poder lúcido
de las noches de luna...

Creo en el estado líquido
del viento acompasado...

Creo en la infinita paciencia
del mar nocturno...

Creo en la mordedura mortal
de la estrella pasajera...

Creo en el hechizo nítido
del beso cautivo...

Creo en los labios ansiosos
que provocan tormenta...

Creo en tu carne y en la mía
que encierran paraísos...

Creo en los amantes que juegan a la muerte,
y así sueñan con la vida...

Con todo mi amor para Karim

Sacado del baúl de los recuerdos...Agosto 1998.

Sunday, December 18, 2005


No me atrevo a decirlo en voz alta, apuro el paso y trato de llegar antes de que cierren, no sé ni siquiera como lo estoy pensando. Debería…debería…un mundo lleno de deberías, en el que no encuentro los yo quiero, yo deseo.

La mujer desde adentro grita: “Ya estamos cerrados vuelva mañana” sigo calle abajo, con las manos y el estómago vacío…viéndote en todas las caras… en cada persona...cada cosa...un árbol, el viento, una banca, una puerta, una ventana, me regresa al pensamiento de vos.

Recuerdo que en casa me esperan los trastes sucios en el fregadero, una montaña de ropa en el piso, papeles y papeles. Pienso:

Quiero casarme contigo, tener una casa y tus hijos.

Y aun no sé como es que lo estoy pensando. Siento alivio en la distancia…trato de respirar.

De repente no sé si lo vivo o lo estoy soñando, ¿tiene alguna diferencia? ¿podrá el corazón decidir?

Recuerdo tu voz... el teléfono... “Adios”

Sunday, December 11, 2005


Y mira lo que hago

Inundada en tu presencia

Paralizada de ideas

Sin voz en la garganta


Tropiezo una y mil veces contigo

Y la delicia de tu piel

Se me llena el pecho en madejas

De todo lo que quiero decir

Y simplemente no sé cómo


Mis palabras son torpes

Nacen de los nublados pensamientos

Y sin embargo tengo claro

Que soy tuya y que vivo para vos


Suelto los jinetes en mi cabeza

Tratando de alcanzar un poco de cordura

Saben de lo imposible de la tarea

No se detienen, no se detendrán… desean la vida

Vida... esperanza que nace de tu piel


Saturday, December 10, 2005


Mina y yo entre caminábamos hacia la parada del camión cruzando las montañas de nieve. Me siento como en otro planeta, este no es el mismo lugar en el que viví en el verano. Ahora esta desierto, blanco… frío.

La cosa es que Mina estaba harta de estar en la casa después de que cerraron la Universidad por la tormenta de nieve de la mañana, en cuanto aclaro salimos para ir de compras.

Jadeando llegamos al centro comercial, todo esta rojo y verde navidad, los villancicos y las imágenes de Santa Claus por doquier. Ella quería comprar adornos para su casa, ya que mañana vendrían sus amigos a comer. Vimos manteles, centros de mesa, lucecitas, me sentía incomoda cuando me pedía mi opinión, pero eso es lo que hacemos las mujeres, ¿no?.

Mina se esforzaba para que todo hiciera juego, ya que estaba traumada que sus platos y vasos que usa a diario son todos diferentes ¡Guuuauuuu! Hace tanto tiempo que no pienso en esas cosas, yo si tengo un vaso donde tomar ya estoy del otro lado.

Entre la variedad de precios mi amiga iba no por los que le gustaban más; sino por los más caros, antes de decir su opinión veía el precio y lo comparaba con otro artículo... elegía el más caro.

Sus papás le habían enviado un poco de dinero como regalo de Navidad y tenía planeado gastarlo en adornar su casa.

De vez en cuando yo le daba mi opinión sobre los colores y la combinación. Ella me decía que quería cosas que en su país no pudiera conseguir, las cosas tenían que decir Made in USA y nada que dijera Made in China o cualquier país de Latinoamérica. Me decía que quería adornar su casa para mandar fotos a casa de sus papás, pero que estaba preocupada de lo que fuese a decir su hermana. -Lo que no quiero es que mi hermana vaya a decir: “Tu casa luce como casa pobre”.

Sentí una pedrada en el hígado y respondí sin pensarlo: - Pero Mina ¿que tiene de malo ser pobre?…nosotros somos pobres

Me miró con unos ojos que pensé que me iba a matar y opté por explicarle que era lo que quería decir, continúe…vamos a la Iglesia a recoger víveres, no tenemos carro porque no tenemos para repararlo y no vamos a viajar a casa.

Sorprendentemente no me dijo nada, se la aguanto, pero vino un silencio pesado como la culpa que tenía, no debí de haber abierto la boca, a mi que chingados me importa los complejos de los demás.

Pero la venganza vino pronto, cambiando de tema me preguntó:

- ¿Y tú no vas a adornar tu casa?

- No

- Noooooo, ¡pero ¿por qué?!

- Por que no soy católica

Silencio…

- ¿Y eso qué, todavía puedes celebrar?

- Tampoco creo en Santa Claus.

- Entonces ¿qué haces?

- Nada

- Pero ¿Cómo…Cómo puedes vivir así, que no tienes ilusión de nada?

- Aparentemente no

Saturday, December 03, 2005


Se ha ido el rechinido en mi cabeza

He dejado de contar las horas

Mi hígado esta repuesto

Ahora despierto sin esperar nada…

Todo con sólo apretar DELETE

Wednesday, November 30, 2005


4:31 pm el autobús estaba retrasado por seis minutos, con este clima seis minutos son seis minutos. Me refugiaba en la pequeña cabinita de la parada de autobús con los audífonos a todo volumen.

Por fin la nariz del autobús se asomó en la esquina, mi corazón respiró pensando que no tendría que estar mas allí soportando el aire frío. Abordamos desesperados, mis lentes se empañaron al instante, dentro del autobús la temperatura era agradable, pensé que algo así sería volver al vientre materno.

Tomé asiento y saqué mi libro, anochecía… estar en el hemisferio norte hacia que tuviéramos pocas horas de luz, para las cinco de la tarde ya era de noche. Una pareja blanca y desnutrida viajaba en el frente.

Rápidamente el sol se desvanecía, ella leía la Biblia, sin escuchar lo que decía pude notar que ella le señalaba un pasaje, él ponía atención, pasamos por la oficina de correos, volví a mi lectura, anocheció.

Cuando me di cuenta el hombre estaba arrodillado en el pasillo del autobús, con sus manos en el aire, diciendo, lo que me imagino era, una oración. Caminaba en sus rodillas con la mirada puesta en el cielo.

La mujer se puso de pie y lo siguió, pensé al principio, para detenerlo, pero lo que sugería el lenguaje corporal era que lo alentaba para que siguiera, ella por su parte, comenzó a hacer contacto visual con cada uno de los pasajeros, gritaba…

Por el reflejo del espejo retrovisor, podía ver al chofer gritando, me imagino que les pedía que volvieran a sus asientos, el hombre siguió caminando de rodillas.

Me dejé los audífonos puestos pensando que me darían un poco de protección, por lo menos podía pretender que no escuchaba, él hombre parece que me olió, por arribita de mi libro pude ver que se dirigía en mi dirección, se fue con todo sobre mi, tomándome de los hombros, no me podía mover, tampoco quitarme los audífonos. Me gritaba en la cara, sacudiéndome...no podía leer sus labios, me gritaba en inglés, pensaba: “no te resistas, es peor si te resistes” así es que traté de relajarme esperando que el hombre se cansara.

Mi destino estaba próximo, hasta no llegar a el podría hacer algo, esperaba que el hombre se detuviera con el autobús. La mujer gritaba detrás de él exigiéndole no sé qué, me temía que le pidiera algo que tuviera que ver conmigo.

Miedo, se puede decir que sentía miedo, para se más precisos era soledad lo que sentía, nadie hacía nada, nadie…estaba segura que nadie me defendería, nadie…estoy sola, en este país, en este hemisferio, en esta oscuridad, en este autobús... miedo.

Pasamos mi parada sin detenernos, ¿qué hacía el chofer?, pude ver que no se detendría, hablaba por la banda corta, ¿estará pidiendo ayuda?. Mi destino pasó frente a mis ojos, lo seguí con la mirada, él hombre se molestó al verme voltear, sus ojos se tornaron rojos y la mujer enloqueció golpeándolo en la espalda para que hiciera algo, - no podía oír nada-

El hombre jaló de un solo golpe el cable de mis audífonos arranándolos de tajo. Por fin podía oír que me decía: - ¡Dime! ¿Quién es tu salvador? ¿Quiiiiiéeeeen es tu salvador? …La mujer atrás gritaba con las manos en alto: - Jesús…Jesús…

Yo genuinamente no pude pronunciar palabra.

Saturday, November 26, 2005


Le dije a Bee que fuéramos a comer, me miró con la cara que sólo ella puede hacer, me dijo que estaba muy cansada que prefería irse a su casa, noooo pequeño detalle Manny me había escuchado sin poder zafarme de ninguna forma, él cumpliendo su papel me dijo: - “Yo voy a comer contigo” Ahora hasta un favor me va a hacer. Bee aparentando me dijo: - Ves, ve con él. Maldita Bee.

Me trataba de convencer que aquello no tenía que ser tan malo. Con conservar la conversación ligera y superflua sería suficiente. Tomamos nuestras cosas y nos dirigimos al comedor de la Universidad, en vista de que Manny no decía nada yo tomé el mando de la conversación. – Y cuéntame ¿dónde la vas a pasar el Día del Pavo?. – En casa, nadie me invitó, ¿Dónde la vas a pasar tú?, - En casa de Lidia, - ¡En casa de Lidia!, yo le hice todo su trabajo de estadística para su propuesta… y no se digno a invitarme. Pensé: “ uuuppppsss ya la regué”, tratando de arreglar la cosa le dije: - Yo creo que Lidia me invito a mi porque sabe que ahora estoy sola y soy nueva. Él continúo: - ¡Yo también estoy solo!. Se hizo un silencio incómodo y aun no habíamos llegado al comedor.

Un intento más…Y bueno tú ¿qué trabajas? –¿A qué te refieres?, -¿Qué tema tiene tu proyecto?, -Hasta ahora no tengo proyecto definido, el Dr. Samuel rechazó mi propuesta, todo el semestre pasado me la pasé deprimido y además con este clima de mierda, no me extraña que la gente aquí se refugie en las drogas. Otra vez el silencio, después de un rato dije: - ¿Pero ha de haber algo que hayas pensado hacer? – Quería hacer dinámicas familiares en hogares interraciales, pero eso me hacía recordar mucho a mi familia, y decidí mejor dejar el tema y olvidarme de mi familia, tengo dos años de no verlos ni hablarles, después le entregué a Samuel una propuesta sobre la Obesidad en los varones, y la rechazo porque siente que más que una propuesta es un reclamo a la sociedad de mi parte, pero sabes no quiero hablar de eso. Asentí con la cabeza, decidí quedarme callada hasta que él hablara. Claramente mis temas no le gustaban.

Pedí una ensalada, y me dijo: - ¿Por qué ensalada? Con el cuerpo que tienes no deberías preocuparte por el peso. En mi cabeza: ¿Cómo debo de interpretar eso? Dije: Sabes mi mamá es vegetariana y nos enseño a comer verduras todos los días a todas horas. Pues como ves mi mamá no lo era. Guuaauuu ¿cuántos silencios incómodos voy a tener que aguantar? Maldita Bee te odio.

Sosteniendo la charola, con el abrigo en la mano, la bufanda y los guantes, como pude saqué mi cartera haciendo malabares. Manny quien llevaba un burrito tamaño gigante en la mano izquierda, podía haberme ayudado con su mano libre, pero parecía que le entretenía verme pasando trabajos, juró que hasta una sonrisilla se le salió. Por fin, nos sentamos…lo bueno de la ensalada es que tienes que masticar y masticar, lo que hace que la otra persona sea la que tenga que hablar.

Él dijo: -Y bueno que te han dicho tus compañeras de mí. Sentí como una piedra en el estómago, sin pensar dije: -nada, - ¿Cómo que nada?, - sí, nada, - Deben de haber dicho algo, - No hablamos de hombres, - Entonces… ¿hablan de mujeres?, y se hizo hacia delante para escuchar mejor mi respuesta. – Tampoco.

Ya no quería estar ahí, pero mi ensalada iba a penas a menos de la mitad. Me metía los pedazos de jitomate y las hojas de lechuga como podía en la boca. Él siguió. – Pero a alguien le he de haber parecido atractivo, no lo puedo creer que nadie haya dicho nada de mí. Seguí masticando. Él siguió – Dime la verdad…Es porque soy gordo?, ¿Por eso no le gusté a nadie?, e hice lo que menos se debe de hacer en estos casos, de inmediato contesté, - No cómo crees…

¡Manny me creyó!, Me dijo: - Entonces ¿qué es?, - Bueno Manny, piensa que mis compañeras son muy jóvenes tienen entre 5 y 10 años menos que nosotros Y se me ocurrió filosofar, - Aunque sabes cuando llega uno a esta edad yo ya no considero a nadie muy joven. A él se le iluminó la mirada - ¿Qué quiere decir eso? ¿Pensé que eras casada?, me estás diciendo que tienes un matrimonio abierto…Cuando dijo eso, yo tenía la boca llena de lechuga, no me espero, - Porque si es así yo estaría interesado en estar contigo.

No supe que decir, se me llenaba la cabeza de preguntas, ¿debía de decir gracias por considerar mis necesidades?, o ¿debía levantarme de la mesa ofendida? Se hizo otro silencio incómodo.

Thursday, November 24, 2005


Vienes y vas en pequeñas oleadas

Haciendo que crezca mi deseo

me tienes atada al péndulo de tu lengua

Con un hilo a la marea de tus caderas


Aquí me tienes

Desnuda de imaginarios

Clara como el agua que te corre

Desnuda -repito- de desilusiones


Aqui me tienes

De pie en el risco detenida del horizonte

Deseando tocar tu sombra

Esperando dejarme llevar por el viento

- Tal vez encontraré la Verdad



Me dices: - Esta es la inmensidad

Pienso:

¿Habrá vida después de la muerte?

¿Habrá vida después de ti?


No lo sabré

No podré sobrevivir sin tenerte

Monday, November 21, 2005


- No lo toques

Me dijo el hombre que esperaba el autobús conmigo demasiado tarde. Tomé el envoltorio y si hacer caso de lo que me decía, lo examiné. Era una madeja de estambre de color negro y rojo se sentía que envolvía algo como semillas y sobresalían unas ramillas.

Olía a ajo como la mujer que lo había dejado olvidado en el asiento de la estación. Era una mujer mayor, cargando una maleta, ya la había visto varias veces, al parecer trabajaba en algún lugar en el centro, se le veía vistiendo un abrigo roído aun en verano. Hacía unos minutos había llegado su transporte y dejo olvidado el envoltorio.

Sin pensar nada simplemente lo tomé.

Le quise mostrar al hombre que aquello era inofensivo, el hombre dio dos pasos hacia atrás, juraría que tenía miedo en la cara, no me dijo nada …y se fue corriendo.

Al terminar de examinar aquella cosa la tiré a la basura.

Llegó mi autobús... desde pequeñita supe que tenía un muy buen olfato, hasta la fecha no se si es una habilidad real o se lo debo a Seve, la muchacha que ayudaba a mi mamá en la casa. Seve olía todo, podría decir que percibía el mundo a través de sus olores, aprendí de ella. En la cocina me ponía a oler las especias, las frutas, aprendí a distinguir las diferentes texturas en los olores.

Aquella cosa me había dejado las manos oliendo a ajo, no lo podía aguantar, llegué a mi trabajo directo al baño a lavarme las manos con la paciencia de un cirujano. A pesar de todos mis esfuerzos por desaparecer el olor, seguía conmigo, mis compañeros de trabajo al parecer no les molestó, cuando les pregunté acerca del olor me dijeron que tenían muy mal olfato, que no lo distinguían... el olor estuvo conmigo todo el día.

Tomé el autobús de regreso a casa esperando poder poner las manos en detergente para trastes y deshacerme de aquel olor, para ese punto ya me tenía loca. No pude cenar, esperando con las manos sumergidas en una palangana llena de jabón, prendí la tele vi las noticias, la piel de mis dedos estaba completamente arrugada, horas habían pasado, pude ver que una capilla de piel se desprendía de mis dedos.

Era hora de dormir en cuanto saqué las manos del agua el olor me pegó como una bofetada en la cara. ¡Maldita sea!!! Me puse unos guantes prendí varias varitas de incienso y velas aromáticas para poder dormir.

A media noche me desperté porque el olor era insoportable, poco a poco perdía pedazos de razón, prendí un cigarro, pero cada vez que me lo llevaba a la boca, me daban ganas de vomitar.

No pude más…corrí al baño... mi vomito olía a ajo, podía sentir mi estómago y mis intestinos vaciarse. Estaba cansada de no haber dormido, de vomitar, del olor, comencé a llorar...mis lágrimas olían a ajo me irritaban los ojos.

Comencé a maldecir a gritos, corrí a la cocina y tomé la escoba, de mi frustación comencé de dar de escobazos a los muebles, a la televisión a las lámparas, las velas aun encendidas cayeron provocando un incendió inmediato…los vecinos gritaban para que me callara...pensé en quedarme ahí y terminar con mi miseria. Pero me quedaba un rinconcillo de cordura.

Bajé las escaleras…llegué a la calle, la mujer de la maleta y el abrigo me esperaba, me tomo de la mano delicadamente, su contacto me paralizó como si fuese una ánguila eléctrica, aun consciente fui testigo de cómo abrió su boca para comenzar a comerme viva.

Sunday, November 20, 2005



Que sean mis palabras las que te acaricien

Mis voces las que te envuelvan

Que sean ellas las que te traigan hasta a mi



Abre tus ojos y escucha mis sonidos que te llaman

Mi cuerpo que te anhela... te palpita... te ansía

Sé que solo encontraré la paz en tu mirada

Simplemente lo sé

Porque

Vibro en la resonancia de tus deseos

Porque

Prometo llenar tus espacios con mis clamores


Te cobijaré en mi capullo… soñaremos abrazados


Es seguro

mañana despertaremos

transformados

Listos para volar

Friday, November 18, 2005

Canibalismo?


No...yo no te quiero hacer el amor
Tampoco quiero acariciarte
lo que en realidad quiero es comerte
Sí...devorarte
hacerte mio de afuera hacia adentro
arrancar tus pedazos y llevarmelos a la boca
sentir tu sangre en mis labios
la textura de tu carne
Quiero
morderte, masticarte, deglutirte, digerirte y excretarte
Qué más prueba de mi amor necesitas?
Que más necesitas para creerme?
lo único que quiero es hacerte mio
que no pertenezcas a nadie mas...ni siquiera a este mundo
Te poseere en un ritual del que no regresaras
porque te habre devorado hasta el espiritú
pero no temas
porque viviras feliz dentro de mi para siempre.

Saturday, November 05, 2005

Emilio


Emilio terminó de forjar el cigarro, le había quedado “gordito”, me dijo: - A mi me gustan “gorditos” ambos nos reímos. Le acerqué el encendedor y lo prendió sin ocultar su satisfacción, me pasó el dichoso gordito y de inmediato sentí sus efectos en mi sistema nervioso - ¡Aahhh que rico! Le di otro jalón y ya estaba en otro lugar.

Vivíamos en los dormitorios de la Universidad, él había tomado el autobús hasta mi casa, el recorrido era de 15 min en promedio, habíamos decidido ver una película francesa, de esas de incesto y desapego.

A Emilio se le soltaba la lengua cuando fumaba, hablaba de su tierra, de cómo los Moros los habían tenido bajo su poder por casi ocho siglos, trababa de hacerme entender que los “españoles también lloran” más en una catarsis para quitarse en parte la llamada “culpa española”, pasamos de ahí al esplendor del Imperio Azteca, y de cómo los aztecas sucumbieron más a la viruela, que a la fuerza de las tropas extranjeras.

El tiempo se hacía largo y preferí en ese punto dejar de ver el reloj antes de mal viajarme. - ¿Quieres un café? – Sí - ¿Capuchino? -¡Estupendo! Me levanté deteniéndome de las paredes y fui a buscar mi cafetera. Todo estaba lento, no podía seguir la secuencia de las cosas, ¿qué estaba haciendo? Ahhh sí la leche, abrí la puerta de refrigerador y saqué la leche, me dio un ataque de risa, cuando me di cuenta que no sabía que hacer primero, ¿el agua?, ¿las tazas? Me dirigí a Emilio para pedirle su ayuda, con risa histérica le dije: - ¿Qué haces ahí? Ven a ayudarme con el café.

Entre risas, tuvimos que decidir entre los dos que habríamos que hacer, uno el agua, dos el café, tres esperar, cuatro la leche, en lo que esperábamos que el agua hirviera y produjera vapor me dijo: - Deja eso y vamos a fumarnos un cigarro, apagué el proceso y salimos a fumarnos el dichoso cigarro. La noche era hermosa, hasta la fecha no había tenido un minuto para apreciar la belleza de las noches de otoño. Emilio seguía en su monologo y para ese punto ya no lo seguía, asentía con la cabeza para no hacerlo sentir mal, pero me entretenía pensando en lo enorme que era el cielo y los misterios que nos ocultaba.

En un clic, volví a la conversación cuando escuché que hablaba de cosas más personales, de lo difícil que había sido crecer en un país católico siendo homosexual, yo hacía comentarios como: - Lo bueno es que ahora las cosas han cambiado. Ya venía venir el mal viaje de Emilio, para sacarlo de ahí, dije: - Hace frío, vamos adentro por el café. Él cambio de inmediato y me dijo: - Sí el café, ya lo había olvidado.

Pusimos música y nos clavábamos en nuestras apreciaciones alteradas, oye nada más ese piano, cómo alguien puede imaginar algo tan hermoso, cómo es que alguien logra concretar la belleza y reproducirla, porque la música existe antes que nosotros mismos, lo que hacen los músicos es explorar en sus adentros y encontrar estas joyas que ya están allí esperando ser expresadas, estábamos tumbados en el piso.

¡El café! me levanté decidida a terminarlo – Piche café de dos horas, - ¡Tía concéntrate!, ooohhh no la risa otra vez, nos doblábamos de las carcajadas al ver la cafetera apagada, la prendí de nuevo, esperando que esta vez si terminar el café.

Ya era medio tarde, no quise decir nada de la película por que la música estaba muy rica, la cafetera por fin empezó a producir el vapor, me temblaba la mano, en mi lucha de sostener el tarro con la leche bajo el chorro de vapor, no sé como lo logré. Pero tenía en mi mano dos capuchinos. Volví con las tazas al piso donde Emilio seguía extasiado con la música.

Se sentó y con las dos manos sostenía su taza. - ¿quieres otro jaloncito? – Va. Total era sábado y sentía que me lo merecía después de la chinga que me había pegado. La bachita nos esperaba en el cenicero, él tenía el encendedor en el bolsillo del pantalón, extendió una de sus piernas para alcanzarlo y por el movimiento pude notar todo lo que le había dado Dios a mi amigo. Eso era lo único malo que la pinche mota me ponía cachonda, y de repente mi amigo se veía atractivo.

No sé como explicarlo, pero juraría que él notó mi asombro y medio me sonrió en una de estas experiencias telepáticas. Encendió de nuevo, jalón y me lo pasó, jalón otro jalón, aahhh el café.

Él tenía espuma en su labio superior, en un movimiento involuntario con mi pulgar retiré la espuma de su boca, el contacto había sido atrevido, pero bien recibido. Terminó su café y el reloj ya marcaba pasada la media noche, el último autobús pasaría a la una, - Ya me voy niña, - Ok, yo pensaba en llenar la tina y darme un baño en cuanto se fuera. Tomó su abrigo sus guantes y gorro, Abrimos la puerta y el frío nos pego en la cara. - ¡Maldito frío!, - Fumémonos un cigarro antes de que me vaya, prendimos el cigarro ahí en el frío, a decir verdad no me molestaba, me parecía hermosa la noche clara y fría, salía vaporcito de nuestras bocas. Emilio con todas las capas de ropa que tenía encima parecía mucho más grande de lo que era, me abrazaba para cobijarse.

Caminábamos hacia la parada del camión cuando oímos que el camión venía, imposible alcanzarlo estábamos muy lejos, por más que corrimos, con frustración lo vimos alejarse. Él parecía, al menos parecía enojado, maldecía este país y su sistema de transporte. – No te apures te quedas en casa y mañana te vas, le dije.

Fumamos un poco más y nos terminamos al gordito, entre mi confusión buscaba cobijas y sábanas para hacerle una cama a mi invitado, pero me di cuenta que el piso iba a estar helado para dormir, solo tenía una cama, no sabía como resolver el problema, y le dije: - Te vas a congelar en el piso, sino te importa puedes dormir conmigo en la cama. Fingiendo calma me dijo: - Sino te importa a ti, ¿por qué me habría de importar a mí?

Le presté un par de pantalones deportivos y una sudadera como pijama, yo me fui al baño para cambiarme y lavarme los dientes, tenía un cepillo de dientes nuevo y se lo dí, nos fuimos a dormir. Apagué la luz. En cuanto estuvo oscuro Emilio comenzó a hablar de cuánto extrañaba a su mamá. Yo pensaba en mi cachondez, y no tenía tiempo ni espacio para aliviarla.

Cerré los ojos y respiré profundo, todo daba vueltas, me sentía ligera…-Luci, -¿Si?, -¿No sé como pedirte algo?, -aja, ¿No sé? Olvídalo, -Dilo nada más, - No, no puedo, -¿qué es? Y me empezó a echar el rollo que como homosexual, sólo unas cuantas veces había visto senos de cerca y que tenía mucha curiosidad, pero que temía que yo me fuera a enojar y dejáramos de ser amigos.

Entre mi pacheca no sabía como reaccionar, ciertamente lo había pedido de una forma respetuosa, casi infantil, hasta ternura me dio, - ¿me quieres ver los senos?, - Sí. Lo dijo con pena. Yo ya no dije nada, pero él sintió como me desabotonaba la pijama, él despacio se acercó para verlos con el reflejo de la luna que entraba por la ventana, yo contenía mi respiración para no hacer evidente mi excitación. El estaba tumbado en su estómago esperando con ansiedad a que la pijama estuviera completamente abierta.

Mis senos estaban expuestos, podía ver con la poca luz los ojos de Emilio totalmente abiertos, respiraba muy cerca de mi cuerpo, cuando decidí que la misión ya estaba cumplida traté de cerrar la pijama, de inmediato el dijo: - Noooo, por favor un poco más. Seguía conteniendo mi respiración.

¿Los puedo tocar?. Ahí moriría, dije que sí con la cabeza. Levantó su mano despacio al contacto no pude más y solté un gemido, el sonrió, me exploraba como experimento de biología, sentía la textura de mis senos, los pesaba con sus manos, - Son suaves, - Sí. Pasaba sus dedos jugando con mi endurecido pezón, haciéndome gemir más y más fuerte, - ¿Te gusta? , -uhhuuummm. Ya lo tenía encima, me besaba despacio sin dejar de acariciar mi pecho. No sabía cuanto podría aguantar, lo necesitaba. Me acerqué para susurrarle al oído, - Házme el amor, esta vez él gimió.

Alcancé un condón de la mesita de noche, él en un segundo se lo puso, mis pantalones ya estaban en mis tobillos y no tenía ropa interior, me abracé fuerte a él para sentirlo entero. Tuve la sensación de esfumarme, me vaporizaba entre respiros, me condensaba sólo para volver a evaporarme. Entraba en un un túnel para caer al vacío, la gravedad la sentía en cada poro. Desaparecí.

Abrí los ojos, Emilio me abrazaba desnudo, amanecía.

Que día es hoy?